Ojos de perro

En 2012, la propietaria de un local comercial me contactó para que la ayudara. Dijo que sucedían “cosas raras” en su comercio: caían de forma inexplicable objetos de los estantes a la vista de todos, algunas veces al abrir el local encontraban desorden como si alguien hubiera estado encerrado durante la noche. No faltaba nada y nada se rompía, solo el extraño desorden.
Luego de armonizar el lugar, la propietaria me invitó a tomar café en su casa para contarme que, luego de contactarme y durante las noches que siguieron hasta esa mañana en que fui a hacer mi tarea, una semana aproximadamente, ella había soñado cada noche con un grupo de indios Sioux (esto deducido por los característicos atuendos, danzas y cánticos), y que ella relacionaba directamente conmigo. En esos sueños, estos entraban en su casa conmigo y hacíamos una danza ritual. Cada noche el sueño se repetía, prácticamente idéntico. Conversábamos cuando de pronto llega Santiago, su hijo de 25 años. Nos presentamos y luego del saludo formal él pregunta:
– “¿Tú tienes algo que ver con indios? Te pregunto porque llevo unas noches soñando con ellos”.
La madre lo mira sorprendida y le pone al  tanto de la coincidencia: ambos sueñan lo mismo. Él nos mira con visible asombro; le respondo que sí, que conviví con chamanes un poco tiempo. Él progunta: “¿Te llamaban por tu nombre o te bautizaron con algún nombre místico?”, a lo que respondí: “Bautizarme con un nombre místico no, pero me llamaban ojos de perro”.
Santiago dijo “ya vengo”, corrió a su dormitorio y volvió con un pequeño paquete en sus manos: un colgante de madera. “Esto es tuyo” me dijo, y ante mi sorpresa explicó:
“En 2009 iba con unos amigos rumbo al Pilsen Rock (festival anual de música en el departamento de Durazno, Uruguay), cuando en el viaje se nos acerca un muchacho hablando de un tal Chamalú que estaba acampando cercade allí, y que había que conocerlo. Allá fuimos a ver al tipo este, una especie de brujo. En cuanto lo saludamos, él me pregunta si aún conservo la pluma de halcón del zoológico. Quedé impactado: a los 11 o 12 años, en un paseo por el zoológico metí la mano dentro de la jaula de las aves rapaces para sacar una pluma que una de ellas acababa de quitarse y que había caído cerca de la reja… ‘Sí, aún la tengo’ respondí”.
“Estuvimos 3 días con este chamán. Al despedirse me entregó este colgante y me dijo:
Esto lo guardas bien, no es para ti; debes entregarlo a alguien más en unos años.
¿Cómo sabré a quien debo dárselo? – Pregunté; él respondió sonriendo:
Lo sabrás: tiene ojos de perro“.

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(Nota: Chamalú es un místico, ecologista, filósofo y escritor boliviano, fundador de MOVIMIENTO ECOLOGISTA PACHAMAMA UNIVERSAL. Ha viajado a pie por América y dado más de 11.000 charlas y conferencias).

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